martes, 24 de agosto de 2010

Escribir por escribir...

Cuando pienso en él me viene una palabra a la cabeza. Es la palabra más bonita del mundo. La sientes tan dentro de tí, que a veces deja de ser una simple palabra para convertirse en un alegre pensar. Se pronuncia muy pocas veces en la vida, pero es que la mayoría de las personas la decimos en ocasiones importantes.

Cuando la nombro es para referirme a él, a su mirar, a su voz, a mi corazón que late fuerte y deprisa, a la luna que por las noches me mira y me dice: estás locamente enamorada. Y es que es verdad, tengo que reconocerlo, aunque a veces me cueste mucho he de decir que estoy enamorada.


Simpre buscamos el perfecto príncipe azul, y aunque de veras creo que no existe, yo ya lo he encontrado. Su voz, cada vez que pronuncia mi nombre parece un pajarillo muy contento alertando el calor que siente estando junto a su pajarilla.
Esa palabra interminable pero a la vez corta, esa palabra que yace junto a mi almohada todas las mañanas, esa palabra que solo el oírla me pone nerviosa, esa palabra que hace al sol brillar cuando más oscuro estaba el cielo, esa palabra es AMOR.

Alba

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